El caso de las primas ocultas de la Reina Isabel II: el secreto familiar que sacudió a la corona británica

El caso de las primas ocultas de la Reina Isabel II: el secreto familiar que sacudió a la corona británica

La monarquía británica ha vivido innumerables escándalos, pero pocos tan perturbadores como el de Nerissa y Katherine Bowes-Lyon, las primas olvidadas de la reina Isabel II. Declaradas muertas en los registros oficiales pese a seguir con vida, su historia revela un oscuro capítulo de silencio y exclusión.

Las primas borradas de los registros oficiales

El caso de las primas ocultas de la Reina Isabel II: el secreto familiar que sacudió a la corona británica

Nerissa y Katherine eran hijas de John Herbert Bowes-Lyon, hermano de la Reina Madre. Ambas nacieron con discapacidades intelectuales y, en 1941, fueron internadas en el Hospital Real de Earlswood, un asilo para personas con dificultades de aprendizaje. Tenían entonces 22 y 15 años.

Lo más polémico fue que los registros genealógicos consignaron sus muertes décadas antes de que ocurrieran. Burke’s Peerage, la referencia de la aristocracia británica, publicó que Nerissa había fallecido en 1940 y Katherine en 1961. La realidad era muy distinta: Nerissa murió en 1986, y Katherine vivió hasta 2014.

La verdad salió a la luz en 1987, cuando el tabloide The Sun publicó en portada: “Prima de la Reina encerrada en un manicomio”. La nota reveló que ambas habían sido marginadas y vivían en condiciones precarias, sin visitas ni regalos de Navidad. Nerissa, al morir, fue enterrada en una tumba para indigentes identificada solo con tiras de plástico y un número de serie.

El silencio de Buckingham y la sombra del estigma

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El hallazgo alimentó las sospechas de que la familia real había ocultado a las primas de la Reina Isabel II para evitar asociaciones entre la nobleza y la enfermedad mental. La Reina Madre alegó haberse enterado del internamiento en 1982, pero biógrafos como Norman Baker dudan de esa versión, considerando improbable que desconociera el destino de sus sobrinas desde 1941.

El escándalo también destapó un patrón. Por la rama materna existían antecedentes de discapacidad intelectual, como las hijas de Harriet, hermana de Fenella, madre de las Bowes-Lyon. Esto habría aumentado la presión sobre Buckingham para mantener el asunto en secreto, preservando la imagen de perfección dinástica.

El documental de Channel 4 The Queen’s Hidden Cousins (2011) subrayó que nunca hubo registros de visitas de la familia real a las hermanas durante su estancia en el hospital. Testimonios del personal indicaron que las mujeres reconocían en televisión a la Reina, su prima, y a la Reina Madre, haciéndoles reverencias. Su vida, según quienes las cuidaron, fue “trágicamente más limitada de lo que podría haber sido” en un contexto moderno de apoyo y terapias.

Entre la marginación y el debate histórico

El caso de las primas ocultas de la Reina Isabel II: el secreto familiar que sacudió a la corona británica
Una de las tumbas de las primas. No está ni debidamente identificada.

La historia de las primas de la Reina Isabel II, Nerissa y Katherine, expuso la dura realidad de la aristocracia británica frente a la discapacidad en el siglo XX. Hasta 2002, Katherine no recibió ropa propia de parte de la familia real; antes, el hospital la vestía con prendas del municipio. Incluso los gastos de su cuidado fueron asumidos por el Servicio Nacional de Salud (NHS), no por los Windsor.

Mientras algunos familiares defendieron que sí existían visitas y muestras de cariño, la mayoría de testimonios coinciden en que las primas fueron relegadas al olvido. La omisión se explica tanto por las rígidas actitudes victorianas hacia la discapacidad como por el intento de resguardar la imagen de la monarquía.

El caso sigue siendo un recordatorio incómodo de cómo incluso las familias más poderosas del mundo han preferido el silencio antes que enfrentar la vulnerabilidad en público. Hoy, a la luz de la historia, la memoria de Nerissa y Katherine Bowes-Lyon interpela no solo a la realeza británica, sino también a una sociedad que durante décadas estigmatizó la diferencia.

Las primas ocultas de Isabel II revelan un lado oscuro de la monarquía, donde la apariencia y la perfección pesaron más que la compasión familiar. Su historia, conocida gracias a la prensa y documentales, es un espejo de los prejuicios sociales hacia la discapacidad y un llamado a no repetir el silencio.

Referencia:

  • Medium/Queen Elizabeth II’s First Cousins Were Hidden from the Public For Decades. Link

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Erick Sumoza

Soy un escritor de ciencia y tecnología que navega entre datos y descubrimientos, siempre en busca de la verdad oculta en el universo.

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