La medicina atraviesa un momento decisivo gracias a las terapias avanzadas. Una de las más prometedoras es la inmunoterapia con células CAR-T, que transforma al sistema inmune en un arma contra el cáncer. Lo que inició en Estados Unidos ya comienza a abrir camino para su futura aplicación en México.
El origen de las células CAR-T y los primeros pacientes

El caso de Doug Olson marcó la historia de la medicina. En 2010, este estadounidense diagnosticado con linfoma linfocítico crónico fue tratado con una terapia experimental: las células CAR-T. Su cáncer, que no respondía a ningún tratamiento, desapareció y se mantuvo en remisión más de una década, devolviéndole la posibilidad de correr maratones y vivir sin la amenaza constante de la enfermedad. Su recuperación confirmó que la inmunoterapia podía convertirse en un pilar en la lucha contra el cáncer.
La terapia CAR-T funciona a partir de un procedimiento complejo: se extraen células T del propio paciente, glóbulos blancos encargados de identificar amenazas, y se modifican en laboratorio para expresar un receptor específico, el CAR (Chimeric Antigen Receptor). Este permite a las células reconocer un antígeno presente en células malignas, de modo que, una vez reinfundidas, pueden destruir al cáncer de forma dirigida.
Aunque revolucionaria, la terapia presenta obstáculos importantes. En países como Estados Unidos o algunos europeos, su costo puede superar el millón de dólares por paciente, lo que limita su accesibilidad. No obstante, investigadores como José Carlos Crispín-Acuña, del Tec de Monterrey y el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición, buscan alternativas sin fines de lucro para desarrollar estas terapias y adaptarlas al contexto latinoamericano, con la esperanza de que puedan salvar miles de vidas.
Terapias avanzadas: una nueva frontera en la medicina moderna

Las células CAR-T forman parte de un conjunto más amplio conocido como terapias avanzadas. Estas abarcan innovaciones que utilizan células, genes o tejidos para restaurar, reemplazar o mejorar funciones vitales. Entre ellas se encuentran las terapias génicas, que introducen genes terapéuticos en el organismo; las terapias celulares, como las CAR-T, basadas en la manipulación de células inmunológicas; y la ingeniería de tejidos, que busca crear estructuras biológicas capaces de reparar órganos dañados.
Estos tratamientos se han convertido en una esperanza real para padecimientos de difícil control, desde enfermedades raras y degenerativas hasta cánceres resistentes a terapias tradicionales. Aunque aún no son de uso masivo, su potencial ha motivado colaboraciones internacionales que buscan acelerar su implementación. En México, instituciones como TecSalud, el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición, la UNAM y el IPN se han unido para formar redes de investigación.
En junio de 2025, un simposio titulado Terapias Avanzadas: Innovación para los Grandes Desafíos de Salud reunió a científicos nacionales e internacionales. La presencia de investigadores españoles fue clave, pues en España se consolidó la Red Española de Terapias Avanzadas (Terav), un modelo exitoso que ha logrado financiamiento y regulaciones favorables para aplicar estos tratamientos a nivel poblacional. Siguiendo este ejemplo, los especialistas mexicanos buscan impulsar una estrategia semejante, que permita no solo la investigación científica, sino también la futura implementación clínica de estas terapias en hospitales del país.
El avance hacia terapias avanzadas no solo significa nuevas curas, sino también un cambio en la concepción de la medicina: pasar de tratamientos que controlan síntomas a estrategias que reprograman directamente el sistema biológico del paciente para erradicar la enfermedad.
El futuro de las células CAR-T en México y sus desafíos

En la actualidad, los esfuerzos en México se concentran en ampliar el alcance de las células CAR-T. Bajo la dirección de José Carlos Crispín-Acuña y Alejandro Madrigal, investigadores y estudiantes del Tec de Monterrey trabajan en proyectos que buscan aplicar esta tecnología a nuevos tipos de cáncer, como la leucemia mieloide y los tumores cerebrales. Estos casos representan un reto particular, ya que hasta ahora las CAR-T han mostrado mayor efectividad en cánceres “líquidos” como linfomas o leucemias linfocíticas.
Los avances en investigación permiten explorar su uso en tumores sólidos —pulmón, cerebro o incluso mama— y en enfermedades autoinmunes, abriendo un panorama terapéutico mucho más amplio. Una de sus grandes ventajas es que utilizan células del propio paciente, lo que minimiza el riesgo de rechazo. Además, una sola infusión podría bastar para mantener la enfermedad bajo control o incluso erradicarla.
Sin embargo, no todo es esperanza. El uso de estas terapias implica riesgos, como la toxicidad y la posibilidad de que el sistema inmune se sobreactive o, por el contrario, se debilite demasiado. Por ello, los ensayos clínicos son estrictos y prolongados, buscando garantizar la seguridad de cada aplicación.
Aun así, el futuro es prometedor. Los investigadores trabajan en diseñar CAR-T más selectivas, capaces de atacar únicamente células cancerígenas sin dañar tejidos sanos. Aunque en México aún estamos en etapas iniciales, el esfuerzo coordinado entre instituciones y la colaboración internacional auguran un futuro en el que terapias como esta sean accesibles y marquen un antes y un después en la historia de la medicina mexicana.
Las terapias avanzadas, y en particular las células CAR-T, representan un cambio de paradigma en la medicina. Aunque su costo, riesgos y desarrollo aún son desafíos, México ya trabaja en su implementación. El futuro apunta hacia un sistema inmune programado para vencer enfermedades que antes parecían imposibles de curar.
Referencia:
- Springer Nature Link/Recent advances in CAR-T cell engineering. Link
- Tecnológico de Monterrey/¿Cómo va México en la regulación de las terapias médicas avanzadas? Link
Relacionado
Descubre más desde Cerebro Digital
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
