En la Patagonia argentina, paleontólogos descubrieron una nueva especie de dinosaurio carnívoro que redefine nuestra comprensión de los depredadores del Cretácico. Joaquinraptor casali, un megaraptor de más de 7 metros de largo, llamó la atención no solo por su tamaño y agilidad, sino por un hallazgo extraordinario: un hueso de cocodrilo en su boca, evidencia de su última comida.

¿Quién descubrió al Joaquinraptor y cuándo?
El Joaquinraptor casali fue identificado por el paleontólogo argentino Lucio Ibiricu, quien lideró el equipo de investigación que lo halló en la Formación Lago Colhué Huapi, provincia de Chubut. El descubrimiento se publicó el 23 de septiembre de 2025 en Nature Communications. El nombre de la especie rinde homenaje a su hijo Joaquín y al paleontólogo Gabriel Andrés Casal, por sus contribuciones al conocimiento de la paleontología en la Patagonia central.

Este dinosaurio medía más de 7 metros de largo y pesaba alrededor de 1.000 kg. Sus extremidades anteriores eran poderosas, con garras que le permitían capturar y manipular presas. A diferencia de los tiranosaurios del hemisferio norte, el Joaquinraptor ocupaba el rol de depredador ápice en el sur, adaptándose al ecosistema local. Su fuerza y agilidad lo habilitaban para cazar presas de gran tamaño, incluidos cocodrilos prehistóricos.
Implicaciones del hallazgo para la paleontología
El hallazgo proporciona información clave sobre la evolución de los megaraptores y su papel en los ecosistemas del Cretácico. La presencia de un hueso de cocodrilo en la boca del Joaquinraptor sugiere interacciones depredador-presa antes desconocidas. Además, el análisis de su microestructura ósea indica que tenía al menos 19 años al morir, lo que aporta datos sobre su ciclo de vida y madurez.
El Joaquinraptor casali amplía nuestro conocimiento sobre los megaraptores y destaca la Patagonia como un sitio crucial para la paleontología. Cada fósil descubierto permite reconstruir la historia de la vida prehistórica, revelando comportamientos y relaciones que antes solo podíamos imaginar. Este hallazgo confirma que incluso depredadores de hace millones de años aún tienen historias fascinantes por contar.
Referencia:
Latest Cretaceous megaraptorid theropod dinosaur sheds light on megaraptoran evolution and palaeobiology. Link.
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