En las llanuras volcánicas de Islandia emerge Mammoth, la planta más grande del mundo dedicada a capturar dióxido de carbono directamente del aire. Operada por Climeworks, esta instalación marca un paso decisivo hacia la descarbonización global. Su misión es clara: extraer CO₂ de la atmósfera, almacenarlo de forma segura y demostrar que revertir el cambio climático aún es posible.

Un gigante que limpia el aire
Mammoth es diez veces más grande que Orca, la primera planta de su tipo inaugurada en 2021. Su estructura alberga 72 unidades modulares que, como pulmones gigantes, absorben el aire mediante ventiladores y filtros especializados. Una vez capturado, el CO₂ se mezcla con agua y se inyecta bajo tierra, donde reacciona con el basalto y se convierte en roca en menos de dos años.
El proceso aprovecha la energía geotérmica limpia de Islandia, asegurando una operación sostenible y libre de emisiones. Con esta tecnología, Climeworks busca eliminar hasta 36 mil toneladas de CO₂ al año, una cifra modesta frente a las emisiones globales, pero colosal como demostración del poder de la captura directa.
La química detrás de la esperanza
El corazón de esta innovación reside en los filtros químicos con compuestos de amina, capaces de atrapar selectivamente el CO₂ del aire. Una vez saturados, los filtros se calientan con vapor geotérmico, liberando el gas concentrado para su almacenamiento definitivo bajo tierra. Este ciclo se repite miles de veces sin degradar los materiales, reduciendo costos y consumo energético.
Aunque la tecnología aún es costosa, entre 600 y 1 000 dólares por tonelada de CO₂ capturada, cada nueva planta mejora su eficiencia. Los científicos en Islandia confían en que, con más inversión e innovación, el precio caerá drásticamente en la próxima década, haciendo posible una reducción real de las emisiones globales.

Islandia: el epicentro de una revolución silenciosa
Islandia se ha convertido en el laboratorio natural ideal para la descarbonización. Su actividad geotérmica provee energía constante y baja en carbono, mientras su geología porosa facilita el almacenamiento mineral del CO₂. Por ello, empresas y gobiernos miran al modelo islandés como una hoja de ruta para aplicar la tecnología de captura directa en otros países.

El proyecto Mammoth simboliza una proeza de ingeniería y una señal de esperanza global. En una era donde la crisis climática domina la conversación, Islandia demuestra que progreso y sostenibilidad pueden coexistir. La unión entre innovación tecnológica y voluntad colectiva podría marcar el rumbo de un futuro más limpio y resiliente.
Mammoth representa mucho más que una planta industrial: es una prueba tangible de que la humanidad puede pasar de ser parte del problema a ser parte de la solución. Su éxito podría inspirar proyectos similares en todo el mundo, multiplicando el impacto de esta tecnología pionera.En el corazón frío de Islandia, entre géiseres y montañas, el planeta respira un poco más aliviado gracias a una obra que combina ciencia, innovación y esperanza real.
Referencia:
- Climeworks switches on world’s largest direct air capture plant. Link.
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