Una startup de California tiene un proyecto bastante distópico: iluminar las noches del planeta usando miles de espejos gigantes en órbita. Suena futurista, incluso útil, pero la comunidad científica percibe algo distinto: una amenaza directa al cielo nocturno, a la astronomía, al medio ambiente y a la seguridad aérea. Y advierten algo inquietante: volverá a intentarse.
El proyecto que podría cambiar —para mal— nuestras noches

Reflect Orbital, fundada en 2021, busca colocar 4,000 espejos del tamaño de una cancha de tenis en órbita baja para “vender luz solar” durante la noche. La idea es simple en apariencia: aprovechar la luz del sol en el lado diurno de la Tierra, reflejarla con enormes paneles y proyectarla en zonas específicas del planeta. La compañía promete beneficios como extender la producción de energía solar, permitir cosechas nocturnas y sustituir iluminación urbana tradicional.
El primer paso ya se dio: la empresa presentó ante la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) la solicitud para lanzar su satélite experimental EARENDIL-1 en 2026. Este dispositivo desplegaría un reflector de 18 metros capaz de iluminar una zona de 5 km de diámetro con un brillo cuatro veces mayor que la luna llena. Los planes futuros incluyen espejos aún más grandes, de hasta 54 metros.
Sin embargo, la aparente innovación oculta un enorme costo para el cielo nocturno y para la investigación científica. Astrónomos de varias instituciones advierten que llenar la órbita con miles de “nuevas estrellas artificiales” sería devastador. No se trata de reflejos accidentales como los de los satélites Starlink; aquí la contaminación lumínica es intencional y constante.
Las consecuencias van desde la imposibilidad de realizar ciertas observaciones astronómicas hasta la desorientación de animales nocturnos, afectaciones en los ciclos de sueño humanos e incluso riesgos para pilotos y observadores del cielo que podrían recibir destellos directos. Lo más inquietante: expertos aseguran que, aunque este proyecto falle, otros intentarán lo mismo. El cielo se ha vuelto un negocio y la carrera por explotarlo apenas empieza.
Por qué los expertos aseguran que el plan es un desastre técnico

Aunque la física detrás del concepto es real, los ingenieros espaciales sostienen que hacerlo funcionar es prácticamente imposible. Fionagh Thomson, investigadora de Durham University especializada en ética espacial, afirma que el proyecto está “condenado desde el principio” por la complejidad técnica y los riesgos de operar una flota masiva de espejos en órbita baja, una región ya saturada de satélites.
La historia respalda el escepticismo: Rusia intentó algo similar con los satélites Znamya en 1993 y 1999. Ambos fracasaron, fueron imposibles de controlar y terminaron incinerados al reingresar a la atmósfera. Nadie ha vuelto a intentarlo desde entonces… hasta ahora.
Además, estudios recientes demuestran que la promesa de generar energía solar adicional es prácticamente una ilusión. Aunque las granjas solares recibieran luz artificial de estos espejos, esa iluminación sería miles de veces más débil que la luz solar real. El resultado: una fracción mínima de la energía esperada. Peor aún, cada espejo solo podría iluminar un mismo punto durante cuatro minutos, lo que hace el proceso todavía menos eficiente. Incluso logrando que funcionara, el costo sería descomunal comparado con otras energías renovables.
Astrónomos como Samantha Lawler señalan que más allá de la viabilidad tecnológica, lo alarmante es que el proyecto podría aprobarse. Con algunos millones de dólares y el visto bueno de una agencia reguladora, una sola compañía tendría el poder de alterar el cielo nocturno para todo el planeta. Ese precedente, advierten, podría abrir la puerta a otras empresas interesadas en comercializar el espacio como un escaparate luminoso.
Consecuencias ambientales, riesgos para la aviación y pérdida del cielo nocturno

La principal amenaza es la contaminación lumínica deliberada. Miles de espejos en movimiento creando destellos sobre zonas habitadas impedirían la observación astronómica, ocultarían estrellas y, en casos extremos, podrían dañar la vista de quienes apuntaran un telescopio hacia ellos. El movimiento repentino de un espejo podría generar flashes repentinos capaces de distraer pilotos en maniobras críticas.
La fauna nocturna también sería afectada. Plantas y animales regulan sus ciclos biológicos a partir de la alternancia natural entre luz y oscuridad. Introducir miles de focos móviles, brillando más que la luna, provocaría desorientación, alteraciones migratorias, cambios en hábitos de caza y estrés en ecosistemas completos.
A esto se suman los riesgos físicos en órbita. El tamaño de los espejos los convertiría en blancos fáciles para micrometeoritos y basura espacial, lo que podría perforarlos y causar fallas de control. Un satélite fuera de control podría rotar continuamente, generando flashes aún más irregulares y peligrosos. Si se replicara el problema en varios satélites, el cielo nocturno se convertiría en un carnaval caótico de destellos.
De hecho, la comunidad científica ya advierte que el número de satélites previstos por distintos proyectos supera lo que la órbita baja puede manejar de manera segura. Los espejos de Reflect Orbital no solo contribuirían al desorden: eventualmente regresarían a la atmósfera, dispersando metales que podrían causar nuevas formas de contaminación.
Lo inquietante es que la empresa solo realizará una evaluación ambiental después del lanzamiento de su primer satélite. En otras palabras, el experimento se hará primero, y las consecuencias se estudiarán después. Un riesgo que la comunidad científica considera inaceptable… pero que no detendrá a futuras compañías de intentar lo mismo.
La ambición de iluminar las noches desde el espacio se repite cada generación, y cada intento termina en advertencias. Hoy, Reflect Orbital revive una idea peligrosa que podría transformar el cielo nocturno en un experimento comercial global. Aunque este proyecto falle, los expertos coinciden: alguien volverá a intentarlo, y esa es la verdadera amenaza.
Referencia:
- LiveScience/Controversial startup’s plan to ‘sell sunlight’ using giant mirrors in space would be ‘catastrophic’ and ‘horrifying,’ astronomers warn. Link
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