La ciencia médica dio un paso prometedor hacia la cura de la diabetes tipo 1. Un hombre logró producir insulina por sí mismo tras recibir células editadas genéticamente sin necesidad de medicamentos inmunosupresores. Este hito, publicado en el New England Journal of Medicine, podría transformar el tratamiento de millones de personas y abrir la puerta a un futuro donde la diabetes sea una enfermedad curable.

La diabetes tipo 1: un desafío que cambia vida
La diabetes tipo 1 afecta a millones de personas y se origina cuando el sistema inmunitario destruye las células del páncreas encargadas de producir insulina. Sin esta hormona, los pacientes dependen de inyecciones diarias de insulina sintética para mantener sus niveles de glucosa bajo control. Aunque vital, no reemplaza la función natural del organismo ni previene todas las complicaciones a largo plazo.
Durante años, los trasplantes de células pancreáticas fueron vistos como una posible solución. Sin embargo, el rechazo del sistema inmunitario representaba una barrera difícil de superar. Los pacientes debían tomar fármacos inmunosupresores de por vida, lo que los hacía vulnerables a infecciones y otros riesgos. Por eso, la comunidad científica buscaba alternativas más seguras y duraderas que pudieran restaurar la producción natural de insulina sin comprometer la salud del receptor.

CRISPR: la herramienta que está cambiando la medicina
En este nuevo avance, investigadores de Suecia y Estados Unidos utilizaron la tecnología CRISPR para modificar genéticamente células pancreáticas de un donante. Realizaron tres ediciones en el ADN: dos para reducir señales que suelen activar el sistema inmunitario y una para aumentar la producción de la proteína CD47, que protege frente a la acción del sistema inmunitario.
Las células fueron implantadas en el antebrazo del paciente. Doce semanas después, no solo sobrevivieron, sino que comenzaron a producir insulina de manera natural, sin provocar rechazo. Aunque la dosis administrada fue pequeña y el paciente aún necesita insulina adicional, el procedimiento demostró ser seguro y efectivo en su primera aplicación en humanos.
Los siguientes pasos son cruciales: comprobar si las células modificadas pueden mantenerse activas a largo plazo y evaluar la eficacia en más pacientes. De confirmarse, estaríamos ante un tratamiento capaz de cambiar el futuro de la diabetes tipo 1.
Referencia:
- Survival of Transplanted Allogeneic Beta Cells with No Immunosuppression. Link.
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