Highland A: el paisaje intacto en la Antártida que sobrevivió 34 millones de años bajo el hielo

Highland A: el paisaje intacto que sobrevivió 34 millones de años bajo el hielo antártico


Bajo la capa de hielo de la Antártida Oriental permanece un territorio que ha resistido transformaciones durante millones de años. Gracias a tecnologías de exploración avanzada, los científicos han logrado observar este escenario ancestral y reconstruir parte de la historia geológica del continente. El descubrimiento no solo revela cómo era la Tierra remota, sino que también aporta señales clave sobre la evolución del clima global.

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Highland A: una cápsula geológica preservada en silencio

Desde el aire, la Antártida transmite una imagen de uniformidad absoluta: una extensión blanca que parece inmóvil. Sin embargo, a unos dos kilómetros bajo la superficie helada se encuentra Highland A, una región de aproximadamente 32.000 kilómetros cuadrados cuya complejidad geográfica desafía esa aparente simplicidad.

Identificada por primera vez en 2011, esta área fue analizada recientemente con mayor precisión mediante imágenes de radar y datos satelitales capaces de detectar variaciones en la elevación. El mapeo reveló tres bloques de terreno bien definidos, separados por dos valles colosales que probablemente fueron antiguos fiordos tallados por el avance de glaciares.

La evidencia sugiere que estas formaciones se originaron a partir de una red fluvial activa durante el período Cretácico, cuando los dinosaurios aún habitaban el planeta. Con el desplazamiento de las masas continentales y el descenso progresivo de las temperaturas, la región comenzó a congelarse entre hace 34 y 14 millones de años. La expansión de la capa de hielo terminó por sellar el relieve, protegiéndolo de la erosión y conservándolo casi sin alteraciones.

Esta extraordinaria estabilidad convierte a Highland A en un registro natural de gran valor. Analizar su estructura permite reconstruir procesos geológicos antiguos y entender mejor cómo se consolidaron las gigantescas capas de hielo que hoy definen la Antártida.

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Una referencia científica para anticipar el futuro del hielo

El verdadero alcance del hallazgo radica en su utilidad para la ciencia climática. La aparente falta de cambios significativos durante unos 14 millones de años indica que esta zona probablemente resistió períodos más cálidos, como el Mioceno, cuando las temperaturas globales pudieron superar las actuales en hasta siete grados Celsius.

Esta resistencia ofrece un punto de comparación fundamental para los modelos predictivos que buscan estimar la reacción de las capas de hielo ante el calentamiento global. Identificar qué áreas permanecieron estables ayuda a perfeccionar las simulaciones y reducir la incertidumbre sobre los escenarios futuros.

La Antártida Oriental concentra una enorme reserva de agua dulce. Si su hielo desapareciera por completo, un proceso que requeriría siglos, el nivel del mar podría elevarse alrededor de 53 metros, redefiniendo los litorales del mundo. No obstante, el comportamiento del hielo no será homogéneo: mientras algunas regiones podrían mostrar relativa estabilidad, otras enfrentarían retrocesos acelerados.

El relieve situado bajo la capa helada desempeña un papel decisivo en este proceso, ya que condiciona la dirección del flujo glaciar y su sensibilidad al aumento de la temperatura. Cada avance en el conocimiento de estas estructuras fortalece la capacidad científica para evaluar riesgos y proyectar transformaciones a escala planetaria.

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Una frontera científica que aún promete grandes descubrimientos

A pesar de los progresos tecnológicos, gran parte del territorio antártico sigue siendo desconocido. Aunque se han localizado cordilleras y lagos subglaciales de enormes dimensiones, persisten vacíos relevantes en los mapas del continente. Highland A demuestra que todavía existen paisajes capaces de modificar nuestra comprensión de la historia terrestre.

El siguiente desafío podría consistir en perforar la capa de hielo para obtener muestras directas del lecho rocoso. Este procedimiento permitiría confirmar la antigüedad del terreno, precisar las condiciones ambientales que lo moldearon y mejorar la interpretación de los datos actuales.

Explorar estas regiones trasciende la curiosidad académica. Cada descubrimiento contribuye a perfeccionar los modelos climáticos y a preparar a las sociedades frente a posibles cambios de gran escala. En un contexto de calentamiento sostenido, comprender la memoria geológica del planeta se vuelve una herramienta estratégica.

Highland A es prueba de que algunos paisajes pueden permanecer intactos durante eras enteras, aguardando el momento en que la ciencia disponga de los medios necesarios para revelarlos.


El estudio de Highland A redefine la imagen de la Antártida: más que un desierto congelado, es un archivo natural que resguarda capítulos fundamentales de la evolución terrestre. Investigar estos entornos preservados permite enlazar pasado y futuro, ofreciendo claves indispensables para interpretar la dinámica climática y anticipar los desafíos que podrían marcar el destino del planeta.

Referencia:

  • An ancient river landscape preserved beneath the East Antarctic Ice Sheet. Link

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Erick Sumoza

Soy un escritor de ciencia y tecnología que navega entre datos y descubrimientos, siempre en busca de la verdad oculta en el universo.

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