Un ensayo clínico liderado por el Mass General Cancer Center logró lo impensable: reducir tumores cerebrales agresivos en solo días tras una única dosis de una terapia celular experimental. Aunque los efectos fueron temporales, los resultados son una señal poderosa de que nuevos caminos terapéuticos son posibles para uno de los cánceres más letales y resistentes conocidos: el glioblastoma.

Una terapia celular que rompe las reglas del cáncer cerebral
El glioblastoma es uno de los cánceres más agresivos y complejos de tratar. Su estructura interna es tan diversa que incluso tratamientos avanzados suelen fallar. En este escenario, un nuevo enfoque de terapia celular ha demostrado un potencial sorprendente. Desarrollado por investigadores del Mass General Cancer Center, parte del sistema de salud Mass General Brigham, este tratamiento combina células T modificadas genéticamente con anticuerpos biespecíficos, en una plataforma bautizada como CARv3-TEAM-E. La fórmula busca atacar no solo una, sino múltiples variantes del tumor, lo que permite una acción más amplia y eficaz.
Lo revolucionario es que bastó una dosis, administrada directamente en el cerebro, para provocar una respuesta tumoral en cuestión de días. En los primeros tres pacientes tratados, las imágenes por resonancia magnética mostraron reducciones significativas, incluyendo una regresión casi total del tumor en uno de ellos.
Esta rapidez no solo es excepcional, sino que plantea una nueva forma de entender cómo puede intervenirse el glioblastoma desde el sistema inmunológico. Aunque todavía hay mucho que afinar, esta primera evidencia sugiere que estamos entrando en una nueva etapa en la lucha contra este tipo de cáncer.
De laboratorio a tratamiento real: una historia acelerada de ciencia colaborativa
Una de las cosas más impresionantes de este ensayo no es solo el resultado, sino la velocidad con la que se concretó. En menos de cinco años, una idea experimental desarrollada en el laboratorio de la Dra. Marcela Maus se convirtió en una intervención clínica real. Gracias a la colaboración entre inmunólogos, neurocirujanos y expertos en terapia celular, se lanzó el ensayo INCIPIENT, centrado en evaluar la seguridad de esta nueva generación de células CAR-T.
Los tres pacientes participantes ya habían agotado las terapias convencionales. Sus células T fueron recolectadas, modificadas en laboratorio y luego reintroducidas directamente en el líquido cefalorraquídeo. El tratamiento fue bien tolerado; los efectos secundarios, como fiebre o confusión, fueron pasajeros. Más allá del impacto clínico, esta experiencia mostró cómo un enfoque multidisciplinario puede acelerar de forma tangible el desarrollo de terapias complejas. La combinación de velocidad, precisión científica y humanidad ha sido clave en este avance. Para muchas personas con glioblastoma, este ensayo representa algo que hacía mucho tiempo no sentían: una razón para tener esperanza.

El nuevo desafío: mantener la respuesta activa
Si bien los resultados iniciales fueron notables, el siguiente paso es lograr que la respuesta inmunológica dure más tiempo. En todos los casos, los tumores terminaron reapareciendo, aunque en uno de los pacientes la regresión se mantuvo durante más de seis meses. Esto plantea una nueva meta: aumentar la persistencia de las células modificadas dentro del cuerpo, sin perder eficacia ni seguridad.
El equipo está explorando varias estrategias: aplicar dosis repetidas, usar quimioterapia previa para preparar el entorno del tumor, o reforzar genéticamente las células para resistir mejor el ambiente hostil del cerebro. Además, se planea ampliar el ensayo clínico a más pacientes, lo que permitirá entender mejor cómo responder a distintas variantes del glioblastoma.

Lo importante es que ya se rompió una barrera. Se demostró que es posible provocar regresiones rápidas y significativas con una intervención bien diseñada. Ahora, la investigación se enfoca en sostener ese efecto y convertirlo en un tratamiento duradero, capaz de ofrecer una calidad de vida prolongada. En un campo donde los avances han sido lentos y escasos, este logro representa una bocanada de aire fresco.
Este ensayo no es la cura definitiva para el glioblastoma, pero es un cambio de paradigma. Ha demostrado que el sistema inmunológico, con la ayuda adecuada, puede atacar de forma rápida y precisa incluso los tumores más resistentes. La clave ahora es mantener ese impulso, perfeccionar la terapia y ampliarla. Porque por primera vez en mucho tiempo, parece que le estamos hablando al glioblastoma en un idioma que empieza a responder.
Referencia:
- Intraventricular CARv3-TEAM-E T Cells in Recurrent Glioblastoma. Link.
COMPARTE ESTE ARTICULO EN TUS REDES FAVORITAS:
Relacionado
Descubre más desde Cerebro Digital
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
