El estrés crónico y las emociones negativas no solo se sienten, dejan huellas físicas en tu cerebro. Investigaciones recientes demuestran que las hormonas del estrés pueden dañar estructuras clave para la memoria, mientras que la gratitud fortalece la cognición y promueve el bienestar mental. A continuación exploramos estos hallazgos y cómo tus hábitos mentales pueden influir en tu cerebro.
Estrés crónico y cerebro: cómo el cortisol afecta la memoria y acelera el envejecimiento

El estudio “Stress and Glucocorticoid Contributions to Normal and Pathological Aging” (Goosens y Sapolsky) revela que los glucocorticoides, especialmente el cortisol, pueden deteriorar el hipocampo, la región cerebral que regula la memoria y el aprendizaje.
Cuando el cuerpo permanece bajo estrés crónico, el exceso de cortisol reduce la plasticidad sináptica, impide la formación de nuevas neuronas y puede incluso provocar atrofia cerebral. Con el tiempo, estos efectos aceleran el envejecimiento neuronal y debilitan la capacidad para manejar nuevos desafíos.
La llamada “hipótesis de la cascada glucocorticoide” explica que el estrés sostenido crea un ciclo de daño progresivo: el cerebro pierde su capacidad de autorregular el estrés, generando mayor vulnerabilidad neuronal.
La buena noticia: el cerebro es plástico. Cambiar hábitos mentales, practicar relajación o fomentar emociones positivas puede revertir parte del daño causado por el cortisol y mejorar la salud cognitiva.
Gratitud y salud cerebral: evidencia del estudio NEIGE

El estudio japonés NEIGE (2022) “Association between gratitude, the brain and cognitive function” analizó cómo la gratitud influye en la función cognitiva en adultos mayores.
Los resultados mostraron que las personas con mayor nivel de gratitud obtenían mejores puntajes en pruebas cognitivas y presentaban mayor volumen cerebral en la amígdala derecha y el giro fusiforme izquierdo, zonas vinculadas a la emoción y la memoria.
Aunque el estudio es correlacional, sugiere que la gratitud podría proteger el cerebro del deterioro cognitivo. Practicarla regularmente, por ejemplo, escribiendo tres cosas por las que te sientas agradecido, puede fortalecer tanto el bienestar emocional como las redes neuronales relacionadas con la memoria.
En otras palabras, ser agradecido podría literalmente cambiar la estructura del cerebro y ayudarte a mantener una mente más sana con el paso del tiempo.
Gratitud y neurociencia: qué áreas del cerebro se activan cuando agradeces

El estudio “Neural correlates of gratitude” (Fox et al., 2015) utilizó resonancia magnética funcional (fMRI) para observar qué partes del cerebro se activan al sentir gratitud. Los resultados mostraron una fuerte activación en la corteza prefrontal medial, el cíngulo anterior y la ínsula, regiones relacionadas con la empatía, la moralidad y la gestión del estrés.
Estas zonas cerebrales también participan en la liberación de dopamina y oxitocina, neurotransmisores asociados con el bienestar y la conexión social. Por eso, la gratitud no es solo un sentimiento agradable: es un entrenamiento neuronal que puede fortalecer los circuitos de recompensa y resiliencia emocional.
Aunque el estudio no demuestra causalidad directa, apoya la idea de que practicar gratitud regularmente, a través de meditación, escritura o reflexión consciente, puede reforzar los circuitos cerebrales del bienestar.
La neurociencia del estrés y la gratitud demuestra que la mente y el cerebro están profundamente conectados.
El estrés prolongado y el exceso de cortisol pueden deteriorar regiones cerebrales esenciales para la memoria, mientras que la gratitud activa zonas que fortalecen la empatía, la calma y la resiliencia emocional.
Cultivar la gratitud, cuidar el lenguaje interno y practicar mindfulness no son simples consejos de autoayuda: son estrategias validadas por la ciencia para proteger tu cerebro, tu memoria y tu bienestar emocional.
Referencia:
- Stress and Glucocorticoid Contributions to Normal and Pathological Aging. Link.
- Association between gratitude, the brain and cognitive function in older adults: Results from the NEIGE study. Link.
- Neural correlates of gratitude. Link.
Relacionado
Descubre más desde Cerebro Digital
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
