Un equipo de científicos en EE. UU. ha desarrollado una técnica capaz de romper las membranas de las células cancerosas usando moléculas activadas por luz infrarroja cercana. En pruebas de laboratorio, eliminó el 99 % de las células tumorales y logró revertir el cáncer en ratones. Una nueva generación de nanomáquinas podría transformar el tratamiento oncológico.

Un enfoque vibrante: cómo destruyen células los martillos moleculares
La investigación, publicada en Nature Chemistry en diciembre de 2023, fue liderada por científicos de la Universidad de Rice junto a colegas de Texas A&M y la Universidad de Texas. Utiliza moléculas sintéticas llamadas aminocianinas, conocidas por su uso en bioimagen, que se adhieren con facilidad a la membrana externa de las células cancerosas.
Lo innovador ocurre al exponerlas a luz infrarroja cercana: comienzan a vibrar de manera sincronizada y rápida. Esta vibración colectiva, que los autores describen como un “martillo molecular”, es tan intensa que rompe físicamente la membrana de la célula, provocando su colapso. A diferencia de terapias anteriores basadas en calor o luz visible, esta acción es mecánica y precisa.
Según el químico James Tour, uno de los autores de esta investigación, se trata de una nueva clase de máquinas moleculares más de un millón de veces más rápidas que las conocidas como motores tipo Feringa. Al usar luz infrarroja, además, pueden actuar en tejidos profundos sin necesidad de cirugía, lo que abre la puerta a aplicaciones no invasivas en órganos internos.

Resultados preclínicos: eficacia sin toxicidad
En ensayos de laboratorio con células de melanoma humano, esta técnica logró eliminar el 99 % de las células cancerosas con concentraciones muy bajas tanto de moléculas como de luz. La precisión del método es uno de sus principales logros: actúa únicamente sobre las células tumorales sin afectar tejidos sanos circundantes.
Cuando el equipo llevó la tecnología a modelos animales, los resultados fueron igualmente esperanzadores. En ratones con tumores de melanoma, el tratamiento consiguió que la mitad quedara completamente libre de cáncer. Los investigadores no reportaron efectos secundarios significativos ni respuestas inflamatorias atípicas.
Un punto especialmente interesante es que este mecanismo físico resulta difícil de eludir para las células cancerosas. A diferencia de los tratamientos convencionales, que a menudo pierden eficacia por la aparición de resistencia celular, los martillos moleculares actúan desde fuera, sin depender de procesos internos que puedan mutar o adaptarse.
Actualmente, el equipo investiga cómo adaptar este sistema para otros tipos de cáncer y cómo mejorar su especificidad, por ejemplo, combinándolo con vehículos dirigidos que localicen tumores con mayor precisión. Aunque aún en fase preclínica, el potencial para una nueva clase de terapias es real y alentador.

Hacia una nueva forma de tratar el cáncer
Este avance marca un cambio de paradigma: tratar el cáncer no mediante químicos o ingeniería genética, sino mediante fuerza mecánica aplicada con exactitud molecular. La vibración controlada de estas moléculas —activadas por una fuente externa como la luz— representa una herramienta poderosa que combina simplicidad técnica con impacto terapéutico.
El uso de luz infrarroja cercana añade otra ventaja: permite acceder a zonas profundas del cuerpo sin necesidad de intervenciones invasivas. Tumores en órganos difíciles de alcanzar podrían tratarse externamente, minimizando riesgos y tiempos de recuperación. Además, la precisión del mecanismo ofrece la posibilidad de terapias con menos efectos colaterales.
Aunque la tecnología aún está lejos de su aplicación clínica, los resultados iniciales son sólidos. No es solo una nueva herramienta; es una nueva lógica de intervención. Una forma directa, física y difícil de resistir para atacar las células tumorales.
Referencia:
- Molecular jackhammers eradicate cancer cells by vibronic-driven action. Link.
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