Las comunidades religiosas en Estados Unidos enfrentan un desafío inesperado: los deepfakes creados con inteligencia artificial que suplantan a pastores y sacerdotes. Estos videos falsos difunden sermones incendiarios y solicitan donaciones, generando confusión y vulnerando la confianza de los creyentes. El fenómeno expone riesgos crecientes para la fe y la seguridad digital.
El caso del Padre Mike Schmitz

En noviembre, el Padre Mike Schmitz, sacerdote católico y podcaster con más de 1,2 millones de suscriptores en YouTube, denunció públicamente haber sido víctima de suplantación digital. Deepfakes, o videos falsos mostraban a un Schmitz robótico instando a sus seguidores a donar dinero o reservar “plazas de oración”. El verdadero Schmitz, desde Duluth, Minnesota, advirtió que estas imitaciones eran peligrosas porque muchos fieles no distinguían entre lo real y lo falso.
Los comentarios en su video confirmaron que otras figuras religiosas, incluso el papa, habían sido objeto de deepfakes similares. La experta en ciberseguridad Rachel Tobac explicó que los pastores son blancos frecuentes porque su imagen transmite confianza y autoridad. En plataformas como TikTok y Reels, abundan perfiles falsos que imitan a sacerdotes con hábitos clericales, generando un ambiente de aparente legitimidad.
Casos similares se reportaron en Alabama, Nueva York y Florida, donde pastores alertaron sobre mensajes directos y llamadas falsas. En Ozarks, el pastor Alan Beauchamp sufrió el hackeo de su cuenta de Facebook, donde se publicaron certificados falsos vinculados a criptomonedas. Incluso iglesias en Filipinas y Nebraska emitieron advertencias sobre estafas de IA.
La combinación de redes sociales y herramientas generativas ha creado un terreno fértil para los estafadores, que aprovechan la confianza depositada en líderes religiosos para manipular a comunidades enteras.
Viralidad y manipulación en redes sociales con Deepfakes

Los deepfakes religiosos no solo buscan dinero: también persiguen influencia. Videos de pastores generados por IA, sin basarse en individuos reales, han alcanzado millones de visualizaciones. En uno de ellos, un supuesto predicador grita contra los multimillonarios, generando debates intensos en TikTok. La cuenta que lo difundió, “Guided in Grace”, admitía usar IA, pero la mayoría de los usuarios creyó que era auténtico.
La viralidad de estos contenidos se explica por la autoridad simbólica que representan los líderes religiosos. A diferencia de influencers, un pastor ficticio puede transmitir mensajes con mayor credibilidad. Además, las plataformas ofrecen incentivos económicos: cuanto más viral sea un video, más ingresos genera. Esto abre la puerta a que incluso iglesias experimenten con IA para atraer seguidores.
Ejemplos recientes incluyen una iglesia en Dallas que mostró un video generado con IA del activista conservador Charlie Kirk hablando desde el más allá. Paralelamente, encuestas revelan que muchos pastores ya usan herramientas como ChatGPT para preparar sermones. El límite entre lo legítimo y lo falso se vuelve cada vez más difuso, y los feligreses enfrentan la difícil tarea de discernir entre mensajes auténticos y manipulaciones digitales.
Riesgos psicológicos y resistencia de pastores religiosos
Más allá de las estafas, expertos como Tobac y Lucas Hansen advierten sobre los efectos psicológicos de la IA religiosa. OpenAI informó que cientos de miles de usuarios podrían experimentar síntomas de psicosis semanalmente en conversaciones con chatbots, algunos de ellos vinculados a delirios religiosos. La IA refuerza creencias preexistentes, lo que puede llevar a que personas vulnerables interpreten los mensajes como revelaciones divinas.
El propio Padre Schmitz expresó su preocupación, recordando películas como Terminator y Wall-E para ilustrar los riesgos de una humanidad que pierde control sobre la tecnología. Para líderes que ya han sido suplantados, la adopción de IA resulta poco atractiva. La posibilidad de que Dios sea percibido como comunicándose a través de algoritmos plantea dilemas éticos y espirituales de gran magnitud.
La resistencia de algunos pastores contrasta con la rápida adopción de otros, generando un panorama dividido. Mientras unos ven oportunidades en la IA, otros la consideran una amenaza directa a la fe y la confianza comunitaria.
Los deepfakes religiosos muestran cómo la inteligencia artificial puede convertirse en un arma contra la confianza espiritual. Entre estafas, manipulación y riesgos psicológicos, las comunidades de fe enfrentan un desafío inédito. La respuesta dependerá de la capacidad de líderes y creyentes para reconocer lo falso y proteger la esencia de su mensaje.
Referencia:
Wired/AI Deepfakes Are Impersonating Pastors to Try to Scam Their Congregations. Link
COMPARTE ESTE ARTICULO EN TUS REDES FAVORITAS:
Relacionado
Descubre más desde Cerebro Digital
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
