El esmalte dental es la sustancia más dura de nuestro cuerpo, pero con un gran defecto: una vez dañado, nunca vuelve a crecer. Esa limitación ha hecho que millones de personas en el mundo sufran caries, dolor y sensibilidad sin una verdadera forma de revertir el problema, se estima que a nivel global las enfermedades bucales afectan a 3.7 mil millones de personas.
Ahora, un equipo de investigadores del King’s College London ha dado un paso que podría cambiar la odontología para siempre, desarrollaron un método para extraer queratina, la proteína presente en el cabello, la piel y la lana de las ovejas. A partir de ella, crearon una película flexible y transparente que se adhiere directamente a la superficie del diente.
Cuando esa película entra en contacto con la saliva, rica en calcio y fosfato, la queratina actúa como un andamio que guía a los minerales para que se cristalicen de forma ordenada, creando una nueva capa muy parecida al esmalte natural. En pruebas de laboratorio, esa capa no solo permaneció estable, sino que siguió fortaleciéndose con el tiempo y demostró ser incluso más resistente que las resinas plásticas que los dentistas utilizan hoy.
En condiciones de laboratorio, la capa regenerada demostró ser hasta cinco o seis veces más dura que las resinas plásticas comúnmente usadas en odontología restaurativa. A diferencia del esmalte, que no puede regenerarse de forma natural, la queratina no solo detiene la erosión, sino que reconstruye la superficie del diente.
La investigación, publicada en la revista Advanced Healthcare Materials, apunta a que este hallazgo podría trasladarse a la vida diaria en tan solo unos años. Los autores sugieren que la tecnología podría incorporarse en productos comunes como pastas de dientes, enjuagues bucales o geles aplicados en clínicas, con el potencial de regenerar el esmalte de manera continua y no invasiva.
«La queratina ofrece una alternativa transformadora a los tratamientos dentales actuales», dijo en un comunicado la coautora del estudio Sara Gamea, investigadora en odontología del King’s College London. «No solo se obtiene de manera sostenible a partir de desechos biológicos como el cabello y la piel, sino que también elimina la necesidad de las resinas plásticas tradicionales, comúnmente usadas en odontología restaurativa, que son tóxicas y menos duraderas. La queratina además luce mucho más natural que estos tratamientos, ya que puede igualar más de cerca el color del diente original».
Más allá de su eficacia, el método destaca por su sostenibilidad y bajo costo. La queratina se obtiene de materiales biológicos abundantes y frecuentemente desechados, como el cabello humano o la lana de oveja, lo que convierte a este enfoque en una alternativa económica y respetuosa con el medio ambiente.
Si las pruebas clínicas confirman los resultados de laboratorio, el futuro de la salud bucal podría pasar de los empastes y coronas a una regeneración natural, simple y accesible, nacida de algo tan cotidiano como la lana de un rebaño.
DOI: https://doi.org/10.1002/adhm.202502465
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