La red 764 es una organización criminal y extremista que combina satanismo neonazi, aceleracionismo y explotación infantil. Fundada en Texas en 2021, ha crecido hasta convertirse en una amenaza global. El FBI mantiene cientos de investigaciones abiertas, mientras miles de víctimas han sido manipuladas y coaccionadas en plataformas digitales.
Origen y expansión de la red 764

La red 764 nació en Stephenville, Texas, creada por Bradley Chance Cadenhead, un adolescente que abandonó la escuela y comenzó a manipular menores en servidores de Discord. El nombre proviene del código postal de la ciudad. Desde entonces, se ha transformado en un paraguas de subgrupos internacionales, operando principalmente en Discord y Telegram.
Su ideología mezcla satanismo teísta, neonazismo y nihilismo, con lemas como No Lives Matter. La organización glorifica ataques terroristas y conecta a sus miembros con redes como la Orden de los Nueve Ángulos. El FBI y la Real Policía Montada de Canadá la clasifican como una red ideológica extremista violenta.
La expansión ha sido rápida gracias a las lagunas legales y al anonimato de las plataformas digitales. Se estima que más de 10,000 personas están involucradas, entre perpetradores y víctimas. La descentralización dificulta la acción policial, pues existen múltiples alias y subgrupos que operan bajo la comunidad conocida como the.com. Este carácter fragmentado ha permitido que la red se infiltre en distintos países, generando un desafío internacional para las autoridades.
Métodos de manipulación y violencia

Los miembros de 764 buscan corromper y manipular a menores de entre 8 y 17 años, especialmente aquellos marginados o con problemas de salud mental. Utilizan chantajes, sextorsión y contenido violento para someterlos. Las víctimas son obligadas a autolesionarse, grabarse cortando palabras en su piel, maltratar animales o incluso suicidarse en transmisiones en vivo.
El material generado se comparte dentro de la red para intimidar y reclutar nuevos miembros. Además, se practica el swatting y el doxing, formas de acoso digital que ponen en riesgo la vida de las víctimas. En ciudades como Seattle y Detroit se han registrado casos de adolescentes que murieron tras ser presionados por la red.
La brutalidad de los métodos ha generado alarma internacional. Los fiscales describen videos de tortura animal y abuso infantil, mientras algunos miembros enfrentan cargos de terrorismo, conspiración para homicidio y explotación sexual. La combinación de ideología extremista y violencia digital convierte a 764 en una de las amenazas más graves de la era tecnológica.
Respuesta de las autoridades y desafíos legales

El FBI mantiene más de 350 investigaciones abiertas en todo Estados Unidos, con participación de sus 55 oficinas de campo. Se han detenido líderes y miembros, como Baron Martin, acusado de terrorismo y explotación infantil. Sin embargo, la naturaleza descentralizada de la red complica su desarticulación.
Las autoridades estiman que existen cientos de subgrupos conectados globalmente. La colaboración internacional es clave, pues se han identificado víctimas y perpetradores fuera de EE. UU. Organismos de protección infantil advierten que muchos ciudadanos aún desconocen la existencia de esta red y sus peligros.
El caso plantea desafíos legales inéditos, ya que involucra a menores tanto como víctimas como participantes forzados. Los tribunales deben enfrentar la dificultad de procesar delitos cometidos en entornos digitales transnacionales. Además, la glorificación de ataques terroristas por parte de 764 incrementa el riesgo de que algunos miembros intenten replicar atentados en la vida real.
Avances en noviembre de 2025

En noviembre de 2025, el caso 764 alcanzó un punto crítico. El Departamento de Justicia de EE. UU. anunció nuevas acusaciones contra líderes y colaboradores de la red, tras recopilar pruebas digitales y testimonios de víctimas. Se confirmaron alianzas internacionales entre células de 764 y otros grupos extremistas, lo que llevó a operativos coordinados en varios estados.
El FBI reveló que más de 50 servidores digitales vinculados a la red fueron desmantelados, y se bloquearon canales de comunicación en Telegram y Discord. Además, se identificaron nuevos patrones de reclutamiento, centrados en videojuegos y comunidades juveniles en línea. Estos avances marcaron un paso decisivo en la lucha contra la organización, aunque las autoridades advirtieron que la amenaza sigue activa.
Personas condenadas en el caso 764

Durante los juicios celebrados en noviembre de 2025, varios miembros de 764 recibieron condenas ejemplares. Entre ellos, Bradley Chance Cadenhead, fundador de la red, fue sentenciado a cadena perpetua por explotación infantil y terrorismo digital. Otros líderes, como Baron Martin, enfrentaron penas de más de 40 años de prisión por conspiración y abuso.
Las condenas también alcanzaron a colaboradores que difundieron material violento o participaron en chantajes. En total, más de 20 personas fueron procesadas en distintos tribunales federales, marcando el inicio de una ofensiva judicial contra la red. Estas sentencias buscan enviar un mensaje claro: la explotación digital y el terrorismo juvenil no quedarán impunes.
El atentado frustrado en Costa Rica vinculado al grupo 764

El 16 de octubre de 2025, la Universidad de Costa Rica (UCR) vivió momentos de tensión tras recibir un correo electrónico amenazante atribuido al grupo extremista digital 764. El mensaje anunciaba un ataque armado contra estudiantes y personal, detallando el uso de pistolas y cuchillos, y concluyendo con la intención de provocar una masacre seguida de suicidio.
La amenaza obligó a evacuar todas las sedes de la UCR, generando alarma nacional y un despliegue inmediato de las fuerzas de seguridad. El correo incluía referencias a un canal de Telegram llamado Terror 764, lo que reforzó la sospecha de que se trataba de una acción coordinada por esta red criminal. El lenguaje utilizado coincidía con patrones ya detectados en otros países, como Uruguay, donde se habían registrado amenazas similares meses antes.
El grupo 764 es conocido por manipular jóvenes vulnerables, difundir contenido violento y sexual, y promover actos de autolesión y terrorismo digital. En Costa Rica, la amenaza se interpretó como parte de su estrategia de causar miedo y paralizar instituciones educativas mediante mensajes de alto impacto, aunque sin pruebas verificables de capacidad operativa.
Las autoridades costarricenses, en coordinación con organismos internacionales, investigan la posible conexión con células activas en América Latina. El caso puso en evidencia la fragilidad de las universidades frente a amenazas digitales y la necesidad de protocolos de seguridad más sólidos para enfrentar este tipo de terrorismo híbrido, que combina violencia simbólica y riesgo real.
El caso 764 revela cómo las redes digitales pueden ser instrumentalizadas para el terrorismo y la explotación infantil. Su expansión global y métodos brutales exigen una respuesta coordinada entre gobiernos, plataformas tecnológicas y comunidades. La prevención y la educación digital son esenciales para proteger a los menores de esta amenaza.
Referencias:
- FBI of Jacksonville/Staying One Step Ahead: How to Protect Kids from Emerging Online Threats. Link
- Office of Public Affairs U.S Department of Justice/Member of ‘764’ Network Sentenced for Possession of Child Sexual Abuse Material. Link
- The Observer/Alert at UCR | The apparent email attributed to Group 764, a network of threats, and the trembling voice of the University Council director. Link
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