La alpinista española Beatriz Flamini vivió un reto único, permanecer 500 días sola en una cueva a 70 metros de profundidad en Granada. Con mínima comunicación con el exterior, emergió sonriente, sorprendida de que el tiempo hubiera pasado tan rápido. Aunque rompió un récord, confesó que no terminó su libro.
Un experimento humano sin precedentes

Flamini inició su desafío el 20 de noviembre de 2021, con 48 años, y lo concluyó en abril de 2023, tras celebrar dos cumpleaños dentro de la cueva. Durante este tiempo, el mundo cambió, estalló la guerra en Ucrania, se levantaron las restricciones por la pandemia y murió la reina Isabel II. Ella, sin embargo, permaneció ajena a todo.
El experimento fue supervisado por psicólogos, investigadores y especialistas en espeleología, interesados en estudiar cómo el aislamiento prolongado afecta la mente humana, los ritmos circadianos y la percepción del tiempo. Flamini relató que al principio intentó contar los días, pero al llegar al número 65 perdió la noción del tiempo.
Su equipo reveló que salió de la cueva durante ocho días, aunque permaneció aislada en una tienda de campaña mientras se reparaba un enrutador que le permitía enviar audios y videos. Aun así, la experiencia se mantuvo fiel al objetivo: vivir en soledad extrema.
Al salir, fue recibida por cámaras y abrazos, y declaró que nunca pensó en usar el botón de pánico. “No quería salir de la cueva”, aseguró. Su resistencia física y mental la convirtieron en un referente de la exploración humana.
La vida dentro de una cueva

Durante su estancia, Flamini se dedicó a leer, tejer, pintar y ejercitarse. Documentó su experiencia con dos cámaras GoPro, leyó 60 libros y consumió 1.000 litros de agua. Su rutina incluía mantener la coherencia, comer bien y disfrutar del silencio.
Hubo momentos difíciles, como la invasión de moscas en la cueva, pero también instantes que describió como “hermosos”. Para ella, cumplir un sueño era motivo suficiente para no lamentarse. Su equipo le enviaba alimentos frescos como aguacates y huevos, además de ropa limpia, mientras retiraban los desechos.
Flamini destacó que no hablaba en voz alta, pero mantenía conversaciones internas que le ayudaban a sobrellevar la soledad. “Si tienes miedo, es natural, pero nunca dejes que entre el pánico”, explicó. Esta filosofía fue clave para mantener la calma y evitar la parálisis emocional.
El aislamiento fue tan estricto que su equipo tenía prohibido contactarla incluso en caso de una muerte familiar. La atleta aceptó esa condición como parte del reto, demostrando una disciplina extraordinaria.
Impacto y récords

El desafío de Flamini no solo fue personal, también científico. Los especialistas que la supervisaron buscan entender cómo el aislamiento prolongado afecta el cerebro y el sueño. Su experiencia aporta datos valiosos para estudios sobre misiones espaciales o situaciones extremas de confinamiento.
Aunque Guinness World Records reconoce a los 33 mineros chilenos y bolivianos que sobrevivieron 69 días atrapados en una cueva en 2010, aún no se ha confirmado si existe una categoría oficial para el tiempo voluntario en una cueva. De ser así, Flamini podría haber establecido un nuevo récord mundial.
Tras salir de la cueva, expresó su deseo de una ducha y de compartir huevos fritos con papas junto a sus amigos. También anunció que se sometería a estudios médicos antes de planear nuevas aventuras de montañismo y espeleología. Su historia es un ejemplo de resiliencia y exploración humana.
La experiencia de Beatriz Flamini demuestra que la soledad extrema puede convertirse en un laboratorio humano. Su hazaña, marcada por disciplina y resistencia, abre nuevas preguntas sobre los límites de la mente y el cuerpo. Aunque no terminó su libro, escribió una página única en la historia del aislamiento voluntario.
Referencia:
- BBC/500 días en una cueva: Beatriz Flamini, la deportista de élite que pasó casi año y medio aislada por un experimento. Link
Relacionado
Descubre más desde Cerebro Digital
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
